
Esta es una de las manera que tenia mi madre de preparar los mejillones y por supuesto, la que más me gusta a mí. Es un plato sabroso, fácil y muy barato.
Ingredientes:
Para esta receta, los mejillones no los abriremos al vapor, sino que los echaremos en una olla con agua hirviendo (unos tres dedos). Los vamos sacando según se vayan abriendo y reservamos el agua restante.
Cubrimos el fondo de una sartén (honda) con aceite, y una vez caliente, añadimos un diente de ajo muy finamente picado. Una vez dorado echamos la harina, y revolvemos para que no se queme.
En ese momento le ponemos un chorrito de vinagre (cuidado que salpica!!!!) y aquí tenemos que estar ágiles y menear aprisa para que no se nos dore demasiado. Sin dejar de revolver para que no se nos formen grumos, añadimos un cacito del agua de cocción de los mejillones, previamente colado. Seguimos removiendo y le vamos incorporando el resto de pocillos de agua de cocción. En el vaso de agua, desliamos el colorante y añadimos a la salsa.
Añadimos por último el perejil y dejamos reducir hasta que la salsa adquiera un aspecto menos ralo.
Cuando ya esté lista, incorporamos los mejillones (con una sola cáscara), y dejamos que se calienten un poco.
Ya están listos para servir y saborear.
Huy, se me ha olvidado un ingrediente: necesitáis mucho pan!!!! Porque la salsa es irresistible y os será imposible no "mojar" :)
SUGERENCIAS: podemos sustituir los mejillones por almejas. Pero para eso cambiaremos la harina por pan rallado y el chorrito de vinagre por uno de vino blanco. Por lo demás toda la receta seria igual.