Ingredientes:- Moras.
- Azucar.
- Un limón.
Preparación:
Primero hay que recoger las moras, así que aprovechar a daros un paseito por el campo que ahora es la temporada y están las zarzas repretitas (eso sí, cuidadín con las ortigas que parece que les encanta crecer al lado de las moras, y lo digo por experiencia... jejeje).

Se lavan bien las moras quitándoles todos los rabitos. En un repiciente se ponen la misma cantidad de azucar que de moras y se deja macerar toda la noche.
Al día siguiente te encontrarás que las moras han soltado su jugo y tendrán un aspecto parecido a este.
Se exprime el jugo de un limón y se añade a la mezcla. Después se pone todo en una cazuela y se lleva a ebullición.

Después de hervir yo aproveché para pasarlo todo por la batidora quedando de la siguiente manera.

Hay a quien le gustan las pepitas (ya se sabe que tienen mucho contenido en fibra que es muy bueno para...) y a quien no, después de hacerlo me dijeron que las pepitas se eliminan pasándolo por el pasapuré o chino en su abertura más pequeña.
Una vez pasadas las moras las llevé otra vez a ebullición y bajé el fuego, dejándolo cociendo a fuego lento y removiendo durante casi una hora.

Aparece una espuma que vamos retirando a medida que aparece (la podéis ver en los bordes de la cazuela).
Según la receta que yo leí lo apartabas del fuego y lo envasabas cuando veía que iba espesando. La verdad es que yo no noté que se espesara, aún así lo envasé al cabo de ese tiempo (que era ya muy tarde y estaba muy cansada) y al día siguiente la mermelada había espesado y estaba riquísima!!!!
